¿Cuál es el sistema alimentario que debería adoptar África en el siglo XXI en un mundo en plena evolución?

Woman farmer standing in her field of crops, Ghana.
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Camino a la Cumbre

En su disertación del 14 de septiembre de 2021, durante la asamblea preliminar con los representantes de los Estados Miembros de las Naciones Unidas (ONU) para la Cumbre Mundial sobre los Sistemas Alimentarios, la Vicesecretaria General de la ONU, Su Excelencia la Sra. Amina J. Mohammed, ratificó que “esta Cumbre nos recuerda que el futuro mismo de la humanidad depende de la solidaridad, la confianza y nuestra capacidad para trabajar juntos como una familia mundial para lograr nuestros objetivos comunes.

En la declaración realizada en la XI Cumbre del Foro para una Revolución Verde en África (AGRF), los países africanos asumieron los cinco compromisos siguientes para la Cumbre Mundial sobre los Sistemas Alimentarios: a) catalizar la rápida expansión de la productividad agrícola y alimentaria, con particular énfasis en los pequeños agricultores y las mujeres; b) promover la financiación de inversiones para los sistemas alimentarios africanos; c) asegurar el acceso a alimentos seguros y nutritivos para todos; d) fortalecer los mercados de alimentos locales y regionales de África; y e) generar capacidad de adaptación, en particular, a través de redes de seguridad social y sistemas de alertas tempranas.

Si bien los principales actores de la seguridad alimentaria mundial vienen debatiendo e intercambiando ideas desde hace varios meses, preparándose para la Cumbre programada para el 23 de septiembre de 2021, el informe sobre el Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo de 2021(SOFI 2021) describe el deterioro de la situación en cuanto a la seguridad alimentaria en el mundo, y señala que hay ¡enormes desafíos por resolver para 2030!

De hecho, con un salto de 1,5 puntos en la prevalencia de la desnutrición (actualmente situada en 9,9%) y 118 millones de personas más que padecieron hambre entre 2019 y 2020, el objetivo de los ODS que plantea eliminar el hambre para 2030 podría ciertamente considerarse una especie de ilusión. Según el SOFI 2021, en África habitan más de un tercio de las personas desnutridas del mundo (282 millones), más del 90% de los niños con raquitismo en el mundo, más del 70% de los niños con sobrepeso del mundo y exhibe el mayor crecimiento en la prevalencia de la desnutrición.

Asimismo, las repercusiones socio económicas negativas de las medidas de prevención y protección durante la pandemia de COVID-19 están empeorando la inseguridad económica y alimentaria de los hogares vulnerables y afectarán notablemente los esfuerzos por lograr los Objetivos de desarrollo sostenible número 1 (erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo) y número 2 (erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible) (2020-2030), los cuales consideramos a esta altura, meras aspiraciones.

En este marco de demoras que se acumulan una tras otra y retrasan la consecución del Objetivo 1 (erradicar la pobreza y el hambre extremas) de los Objetivos de desarrollo del milenio (ODM) y los Objetivos de desarrollo sostenible 1 y 2 (ODS), ¿qué debe hacer África para mejorar su desempeño agrícola y generar un sistema alimentario eficiente que pueda alimentar a su población creciente?

Desafíos y oportunidades de la agricultura africana

Primero y principal, es importante recordar que las pequeñas explotaciones familiares (<1 ha) representan el 90% de los productores del continente, con un rinde en torno al 90% de la producción total de alimentos del continente. [1]

Los sistemas alimentarios africanos dependen en gran medida de la lluvia y tienen apenas el 6% de la tierra cultivable con sistemas de riego[2], y esto deja expuestos a los efectos del cambio climático a los agricultores que cultivan el 94% de la tierra aprovechando la lluvia.

África tiene más del 60% de las tierras arables del mundo y dos tercios de su población trabaja en el sector agrícola.[3] En promedio, el sector agrícola representa por lo menos el 15% del PBI del continente.

Por último, África tiene una de las poblaciones más jóvenes del planeta: un 60% de su población tiene menos de 35 años, lo que representa una fuente potente de aportes e innovación para el sector agrícola.

A pesar de este enorme potencial, la agricultura africana ha sufrido y sigue sufriendo diversos males, derivados principalmente de los siguientes problemas fundamentales:

  • Mala administración del sector agrícola, con una sucesión de políticas de desarrollo agrícola incoherentes y a menudo incongruentes desde la independencia (las granjas estatales han reproducido las políticas agrícolas coloniales después de la independencia, reformas y ajustes estructurales en la década de 1980, énfasis en las granjas agrícolas grandes y medianas, básicamente orientadas a la exportación, etc.)
  • Integración heterogénea y desigual de los pequeños productores en los sistemas de mercado agrícola, tanto en términos de investigación agrícola y administración luego de la cosecha como en términos de incentivos económicos y facilidades de acceso al mercado
  • Desigualdades generalizadas, entre ellas las desigualdades de género, en los sistemas alimentarios, promovidas por normas e instituciones discriminatorias que generan desventajas sistémicas en el acceso a los recursos productivos y la negación de derechos a los grupos marginados
  • Insuficiencia de inversiones crónica, en particular para los jóvenes y las mujeres agricultoras
  • Una brecha técnica y tecnológica evidente
  • Atraso del rendimiento agrícola en comparación con otras regiones del mundo (rinde y producciones bajas, tasa de riego de tierras cultivables muy baja, gran dependencia de la lluvia en un clima cambiante, enormes pérdidas posteriores a la cosecha, etc.)

Sin embargo, el panorama no es del todo sombrío, dado que la pandemia de COVID-19, que ha reabierto los debates sobre los espinosos temas de los sistemas alimentarios locales, la función vital de los productores masculinos y femeninos en la seguridad alimentaria nacional de los estados y el imperativo de reducir la huella de carbono de nuestro sistema alimentario, representa una gran oportunidad para revalorizar la agricultura familiar africana. De hecho, como consecuencia del COVID-19, se ha incrementado la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria a nivel nacional y local, dada la interrupción de los mercados y las cadenas de suministro, en particular, con el aumento de los productos importados. Esto ha quedado patente, en especial, en el hecho de que el dinamismo de las pequeñas y medianas empresas (PYME) dirigidas por mujeres y jóvenes africanos, el componente intermedio oculto de la industria, ha terminado por convencer a los legisladores y a los actores económicos de que las granjas familiares africanas son el pilar central del desarrollo económico y agrícola del continente.

Por ende, esperamos que el llamado de la Sra. Mohammed, en su discurso del 14 de septiembre de 2021, a vincular nuevos métodos de apoyo a las prioridades del país, “además de promover el impacto de los sistemas a gran escala, incluso a través de iniciativas con diversas partes interesadas”, estimule la concreción de los compromisos de la Declaración de la XI Cumbre del Foro para una Revolución Verde en África.

África deberá, por lo tanto, volver a priorizar a las PyME familiares, en particular las dirigidas por mujeres y jóvenes, y las estructuras profesionales que reúnen a las PyME familiares, en el desarrollo agrícola (políticas agrícolas, investigación en agronomía, instrumentos de financiación, administración inclusiva de los sistemas de mercado orientada principalmente a satisfacer la creciente demanda interna de alimentos, la tecnología y la innovación).

En este esfuerzo internacional, MEDA acaba de elaborar un ambicioso plan estratégico (2021-2025) que apunta a generar o mantener fuentes de trabajo decente para medio millón de personas en las economías emergentes para 2030, recurriendo al espíritu empresarial y la capacidad de emplear a los jóvenes y las mujeres en los sistemas agroalimentarios. Este plan estratégico es plenamente consonante con la declaración realizada en la XI Cumbre del Foro para una Revolución Verde en África y las prioridades de acción de la Cumbre Mundial sobre los Sistemas Alimentarios, fundándose en tres principios: a) concentrar los esfuerzos de MEDA en los sistemas de mercado agroalimentario en el Sur, en función de las prioridades nacionales y las aspiraciones y necesidades de los jóvenes y las mujeres agricultoras, b) compartir la voz y el poder de las partes interesadas en aquellos aspectos de la labor de MEDA, cuyo éxito dependerá del contexto local y c) buscar y generar oportunidades que contribuyan al objetivo estratégico a largo plazo de la organización.

Un proverbio basuto de Lesoto dice que “la sabiduría no habita en un solo hogar” (es decir, nadie puede monopolizar la sabiduría). Lea más detalles sobre nuestro plan estratégico y nuestro trabajo en el sitio que aparece a continuación y comparta su sabiduría con nosotros. ¡Juntos llegaremos más lejos!

[1] Agriculture-in-africa_2019_special_report-.pdf (africafertilizer.org)

[2] Nourished: How Africa Can Build a Future Free from Hunger and Malnutrition (mamopanel.org)

[3] agriculture-in-africa_2019_special_report-.pdf (africafertilizer.org)

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  • Dr. Pierre Kadet

    Dr. Pierre Kadet is MEDA’s Regional Director of the West Africa, Middle East and North Africa (WAMENA) region. He brings to MEDA over 15 years of academic, headquarter and field experience. He has served for diverse institutions, including United Nations agencies, international non-governmental organizations, and research institutes. Prior to joining MEDA, Pierre worked for the United Nations Food and Agriculture Organization (UN-FAO), Care Canada and Action Against Hunger. Pierre is a passionate environment, climate change and food security specialist and strong advocate of smallholder farmers, especially of women and youth, who account among the 500 million family farmers feeding the planet. Pierre has lived and travelled for work to more than 15 countries across Africa, Latin America and Asia, leading humanitarian aid and development assistance initiatives. Pierre is bilingual in French and English and holds a Ph.D. in Physical Geography & Rural Planning from Montpellier University in France and a Master of Geography and Environment from Cheikh Anta Diop University in Senegal.

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